El Precio de Sanar

Si pides conocerte y sanar tus heridas, prepárate para el reto. Emprender este camino es una decisión valiente y poderosa que sin duda te lleva a vivir una vida más plena. Pero, como toda gran recompensa, en el proceso hay costos que pagar.

Tener la valentía de mirar tu historia, con sus luces y sombras, te permite entre muchas otras cosas saber de dónde vienes, identificar qué te ha traído hasta aquí, comprender por qué has aprendido a relacionarte como lo haces contigo y con los demás, y descubrir qué necesitas y quieres para ti misma en lo adelante. Al hacerlo, te regalas una consciencia que se convierte en brújula para elegir con sabiduría y libertad.

Lo que sucede es que en la medida en que te ves, te conoces y te comprendes se van colocando sobre tu mesa decisiones que te retan profundamente a hacerte cargo de tu verdad. Muchas veces toca:

  • Redefinir ciertas creencias que antes guiaban tu vida y que tal vez pregonabas a toda voz, pero que ahora no resuenan contigo.

  • Dejar ir patrones que atesorabas y te brindaban una sensación de “seguridad” pero que empezaban a limitarte.

  • Renunciar al prestigio de la máscara que has construido (y todos tenemos una), para aprender poco a poco a vivirte de forma más auténtica.

Estos son solo 3 de las muchas batallas que se libran en nombre del amor propio y la sanidad; son 3 que me han tocado a mí y que puedo decirte, NO SON FÁCILES. Son decisiones crudamente dolorosas que pueden llevarte a preguntar “¿Y para qué yo me metí en esto?”. A veces incluso pueden hacerte desear volver a vivir en la “dulce ignorancia”.

Si te pasa, quiero recordarte que la ignorancia no era tan dulce como ahora tu mente quiere creer. El mantenerte desconectado de ti, viviendo en automático patrones dañinos que se crearon desde el dolor te hacía infeliz. Una sabiduría interior te hizo el llamado a sanar porque esa “ignorancia” no funcionaba.

Así que, aunque el precio puede parecer alto, aunque en algunas etapas sea incómodo y doloroso el proceso, vivir sintiéndote libre VALE COMPLETAMENTE LA PENA.

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Sanar es tu responsabilidad